¡Controla los formatos de tu cámara! Desentrañamos las diferencias entre JPG y RAW

Detalle del Partenón de Agripa

¡Hola gente! Hoy vamos a hablar de los dos grandes formatos en los que nuestra cámara puede almacenar las fotografías. Si bien todas las cámaras/móviles guardan fotos en el formato jpg, las cámaras avanzadas/réflex (y hoy en día ya también los móviles) nos permiten guardar en un formato más interesante: el formato RAW. ¿Quieres saber de qué va la cosa?A no ser que seas demasiado joven, recordarás (y quizá tengas alguna todavía) las cámaras analógicas. Esas bellezas que utilizaban un carrete o película para capturar la luz, hasta un máximo de 36 tomas si no recuerdo mal. Ese carrete se llevaba al estudio para ser revelado y tener las fotos impresas.  Además, con el revelado, daban los negativos, por si queríamos hacer una copia o ampliación.

¿Qué ocurría si perdíamos o no disponíamos de los negativos y queríamos hacer una copia de una determinada fotografía? Pues que era prácticamente una fotocopia, con la perdida de calidad que ello suponía. Es más, si hiciéramos una fotocopia de una fotocopia de una fotocopia acabaríamos teniendo una mancha negra en vez de una foto. Si queríamos una copia de calidad, debíamos llevar el negativo.

En el mundo digital podríamos decir que la fotografía impresa es un jpg, mientras que el negativo sería el formato RAW.

Desentrañando el formato RAW.

¿Por qué es el equivalente a un negativo? Porque almacena la información en bruto, es decir, cada píxel que capta el sensor estará ahí reflejado. Es decir, contiene toda la información de la toma que hemos realizado. Si has hecho la prueba, una captura en jpg ocupa considerablemente menos espacio que una toma en raw. Esto es porque jpg lleva a cabo algoritmos de compresión donde, obteniendo una perdida de información, tenemos la fotografía.

Además, al principio parece que una toma en raw es más fea que una toma en jpg. Eso es debido a que la cámara aplica un procesado al guardarla en jpg, mientras que en raw es la fotografía en bruto, sin ningún tipo de procesamiento.

Alguna ventaja tendrá que tener ¿no?

Pues claro. Cada vez que editamos un jpg y lo guardamos, lo volvemos a comprimir, con lo que conlleva una perdida de información. Si editásemos y guardásemos un mismo jpg un número determinado de veces, acabaría siendo un manchurrón enorme. Sin embargo, cuando trabajamos en un raw, la edición del mismo no es destructiva, por lo que no perderemos información de la imagen. Los editores de raw suelen guardar los cambios en un archivo xml a parte, donde incluyen los cambios. Es más, cuando abrimos nuestra imagen raw en un programa de edición o revelado, podremos hacer, como su nombre indica, un proceso de revelado de la imagen (ajustar niveles, balance de blanco, etc).

Raquel, en el Coliseo
Esta foto ha sido revelada del formato raw al jpg que he subido al blog. Si mañana quiero volver a la toma original, puedo hacerlo sin ningún problema, pues tengo el negativo en raw.

¿Sus desventajas?

Una de las primeras es el tamaño. Ocupan considerablemente más. Si tu cámara tiene una resolución de 10 megapíxeles, ocupará unos 10 megas. Y si tiene 20 megapíxeles, ocupará aproximadamente 20 megas. Así que es importante que dispongamos de una tarjeta que tenga bastante capacidad. Además, si disparamos en ráfaga, es importante que la tarjeta de memoria sea rápida (clase 10 o superior) ya que podría ocurrir que se atorase o nos de algún error al no ser capaz de almacenar las fotografías a la velocidad que las toma la cámara.

Por otro lado, no hay un estándar propiamente definido del formato raw. Cada marca tiene su propio formato, por lo que es necesario utilizar el software de la misma. La mayoría de programas de edición también nos van a abrir los archivos, pero puede ocurrir que mañana salga un modelo nuevo y tenga que esperar a que actualicen la versión del programa para que reconozca los archivos de la cámara. Tampoco hay una extensión común: Canon utiliza la extensión .cr2, Nikon utiliza la extensión .nef, Fuji la extensión .raf… (en 2005 ya se superaba la centena de formatos). Adobe, en septiembre de 2004, desarrolló un estándar abierto de su propiedad llamado Adobe DNG. La idea es que fuera común a todas las cámaras, pero solo algunas marcas permiten elegir entre el suyo y el propio. Lo bueno es que también han facilitado un convertidor gratuito para pasar el formato propio de la cámara a .dng. ¿Tiene sentido? Si, es un estándar, y si la compañía de nuestra cámara dejara de soportar el formato de nuestra máquina, el formato dng nos asegura compatibilidad. ¿Lo malo? La conversión lleva un tiempo.

¿Entonces, en que formato disparo?

Sin dudarlo, en raw (a no ser que no tengamos pensado trabajar las fotos después, claro). Parece todo mucho más complicado, pero si queremos trabajar las fotografías, editarlas y retocarlas, es el formato indicado. Una vez hayamos realizado la edición y estemos conformes con el resultado es cuando guardaremos (revelaremos) en jpg, a la máxima calidad posible (es decir, una vez hayamos realizado el revelado de la misma). También, si disponemos de una tarjeta de memoria de gran capacidad, podemos disparar en raw + jpg. Esto nos permite tener una copia ya terminada sin tocar, para compartirla de manera rápida, además de la copia en crudo de la misma. Eso si, recuerda: disparando en raw deberás utilizar un programa para revelar las fotos, ya sea Adobe Lightroom, Photoshop, Affinity Photo, Darktable, Rawtherapee. Recuerda, como te he comentado antes, tener una tarjeta con una capacidad y una velocidad acordes.

¿Dudas?

Espero haberlo dejado razonablemente claro, pero si algo no te ha quedado claro… ¡Pregunta en un comentario!

¡Hasta la próxima entrada!

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Autor: Rubén Herrera

Formador de informática. Amante de la música y la fotografía.

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